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Miami es la capital de Latinoamérica: Pedro Medina León Miami es la capital de Latinoamérica: Pedro Medina León
Uno de los personajes más importantes en el movimiento literario hispano de Miami de los últimos años es, sin duda, Pedro Medina León Miami es la capital de Latinoamérica: Pedro Medina León

Uno de los personajes más importantes en el movimiento literario hispano de Miami de los últimos años es, sin duda, Pedro Medina León. Peruano de nacimiento, con cuatro décadas en sus credenciales, es creador y editor del portal cultural y sello editorial Suburbano Ediciones y, como gestor cultural, ha impulsado los programas #CuentoManía, Miami Film Machine, Pido la palabra y Escribe Aquí (galardonado con una beca Knight Arts Challenge por la Knight Foundation Center).

Miami es la capital de Latinoamérica: Pedro Medina LeónSu obra literaria abarca los libros de narrativa Mañana no te veré en Miami, Marginal y Varsovia (novela ganadora del Florida Book Award 2017, categoría en español) y, como editor, ha publicado las antologías Viaje One Way y Miami (Un)Plugged.

Luego de estudiar Literatura en la Florida International University, con una especialización en Sociología, es instructor de cursos de historia y cultura popular en Florida Humanities Council. Su libro más reciente, Tour: una vuelta por la cultura popular de Miami, presenta una serie de crónicas sobre la historia de la ciudad, tan desconocida como interesante, que no deja de seducir a residentes, visitantes y foráneos que van desmitificando, página a página, una región estigmatizada por las plazas comerciales, la playa y las casas de políticos latinoamericanos corruptos. Con Miami como paradigma arrancamos la charla con Pedro Medina:

—Tu libro está compuesto por postales sobre Miami; se trata de un viaje que busca desnudar las historias que la ciudad ha germinado a través del tiempo. Si tuvieras que definir Miami para alguien que no tuviera idea de lo que es este terruño, ¿cómo describirías a la ciudad? ¿Cuáles serían los motivos que destacarías y cuáles los demonios que se han anidado por estas calles?

—Es simple: Miami es una ciudad mucho más interesante que lo que la mayoría de los latinoamericanos cree. Hago énfasis en lo de los latinoamericanos, porque la ciudad siempre fue muy interesante para el anglo. Miami es como una cebolla, tiene varias capas que uno va pelando de a pocos, pero si tuviera que definirla para alguien que no tiene idea de lo que es, le diría lo básico, el cliché, pero que es un buen punto de partida: Miami es una ciudad multicultural y la capital de Latinoamérica.

“Pero si se la describo a alguien más cercano, con sus prejuicios, le diría que Miami es una ciudad de una enorme clase media que viene a jugarse una nueva oportunidad de vida, y que por eso me resulta difícil pensar que el miamense promedio sea un sujeto frívolo. El que ve Miami desde afuera se aterra con la frivolidad de la postal turística de Ocean Drive, pero yo que vivo hace 16 años acá, también me aterro con esa misma frivolidad cada vez que voy por Ocean Drive.

“El Miami de Kendall, de Fontainbleau, de Hialeah, del Southwest, del Doral, es un Miami de carne y hueso, con los pies bien plantados en la tierra. Incluso le diría también que Miami es una de las ciudades que más reivindica uno de los pilares básicos de esta nación y es el de ser (aún en estos tiempos) receptora de inmigrantes, esta es una de las ciudades más bondadosas de Estados Unidos para quienes deciden emigrar de su tierra. Aquí el latinoamericano ocupa una posición importante, tiene poder, acceso a la política, ha logrado constituir una clase media y media alta sólida. Y también le diría que Miami es el ‘país’ más libre de todo Latinoamérica, un verdadero bastión liberal para los latinoamericanos que vienen a ser libres de dictaduras políticas, de marginación sexual, de ataduras religiosas.

“Los demonios de Miami se los atribuyo a su juventud y a la montaña rusa que ha sido su historia. Debido a las tantas facetas —anglo, hotelera, mafia, afroamericana, latinoamericana, cocaine cowboys— por las que ha pasado desde que se inscribió en 1896 hasta ahora, es imposible que tenga una identidad clara, sólida y definida”.

—Miami tiene fama de ciudad frívola, ciudad superficial, aspectos que sin duda son reales, pero todas las otras historias son las que rescata tu libro Tour. ¿Cuál de estas historias es la que más o las que más te seducen? ¿En cuál o en cuáles de ellas crees que se puedan apreciar las huellas dactilares de lo que realmente es este espacio?

—Me interesan particularmente las historias de los años ochenta. Mucho caos visto desde muchas aristas, que al final ponen la primera piedra para crear el Miami en el que vivimos, el gran Miami de los latinoamericanos. Hay un punto de quiebre en los años ochenta, cuando el anglo dice “no va más, me voy de acá” y es cuando el narcotráfico y la llegada del refugiado del Mariel convergen. En ese momento Miami cayó bajo. El crimen y el tráfico de drogas era el de mayor índice en el país, pero fue una caída que sirvió de impulso para despegar hacia lo que es ahora. También me interesa la historia de Coconut Grove y los años sesenta y la contracultura. Aquí tuvimos un pequeño San Francisco y los artistas más grandes desfilaron por estas parcelas: Bob Dylan, Bob Marley, The Doors, Samuel Beckett, The Beatles, The Bee Gees, Tennessee William, lo cual demuestra que Miami era un punto importante en el mapa cultural de Estados Unidos. Y por cierto: no olvidemos que en esos años acá nació el Festival Woodstock, en una tienda de accesorios para fumar marihuana en el Grove.

 

—Tras de esa mirada temporal que propones con personajes, espacios y odiseas que se tejieron a través de los años, ¿cómo explicar la actualidad de Miami y qué esperar para la siguiente década en estas mismas tierras?

—La actualidad de Miami, para mí, es la del Miami venezolano. Dentro de unos años, en los libros de historia de la ciudad, leeremos los capítulos del Miami venezolano, así como ahora leemos el de los cubanos. Lo leeremos con nombres y apellidos puntuales, fechas y lugares emblemáticos. Respecto a la siguiente década, pienso que seguiremos viendo crecimiento. Es impresionante voltear para cualquier lugar y ver la cantidad de proyectos inmobiliarios que hay en vías de desarrollo. Las grandes ciudades se hacen con plata, y acá hay muchísimo capital moviéndose actualmente.

—Desde la Modernidad, con el spleen visitado una y otra vez por Baudelaire, la ciudad encuba humores en sus habitantes que los conducen al tedio y a la melancolía, y últimas fechas al estrés y a la violencia en las ciudades estadounidenses que, en su expresión más aguda, terminan en tiroteos. Más allá de las docenas de turistas, ¿cuál dirías tú que es la enfermedad que sufre el habitante, el residente, de Miami? ¿Cómo la combate o cómo la sobrelleva? ¿Qué lo hermana con otros citadinos en Estados Unidos y que lo particulariza de los otros?

—No sé si responda a tu pregunta con esta respuesta, pero para mí la principal enfermedad que sufre el miamense es que no se termina de asimilar del todo a la ciudad, no toma a Miami como su casa. Hay personas que llevan veinte años viviendo aquí y se sienten ajenos. Me parece que es tremendamente difícil llevar una vida de esa manera, vas a tener estabilidad hasta cierto punto, pero muy probablemente, desde ese cierto punto en adelante, vas a albergar mucho rechazo, mucho reproche. Es probable que te termines yendo tarde o temprano, por eso es que dicen que Miami es una ciudad pasajera, en la que a la gente le cuesta verse a largo plazo. Creo que de cada 10 miamenses, siete se quieren ir “más al norte”, dos regresar a sus países y uno se termina quedando. Lo bueno es que eso, al que se queda, le enseña mucho a manejar el desapego emocional.

—¿Cuál es ese Miami superficial, el del reggaetón y de la farándula Latinoamérica? ¿Tú cómo lo entiendes y cómo lo vives? ¿Cuáles son sus fronteras si es que existe alguna?

—El Miami del reggaetón y la farándula es nuestro Miami de todos los días, está al alcance de la mano. Yo lo que procuro combatirlo librando dos batallas, una es la de descubrir a la ciudad para poder entenderla (como he hecho, por ejemplo, con Tour) y la otra es desde la gestión cultural, tratando de llenar de eventos culturales la ciudad con la labor que hago desde Suburbano Ediciones. Desde luego que hay frontera. El Miami del reggaetón y farandulero es solo un aspecto de Miami, ese Miami no llega hasta el afroamericano ni hasta el miamense nacido acá de segunda o tercera generación. Alterno con gente como la que te menciono y no tienen idea de quién es Maluma.

—Y más allá de ese Miami maquillado, la movida artística latinoamericana en la ciudad parece que va a cuajar de un momento a otro. Tú mismo como un promotor cultural de estas tierras, ¿cómo percibes el movimiento? ¿Cuáles son sus alcances y cuáles sus limitaciones? ¿Qué factores ves como favorables? ¿Qué necesita conocerse en otras latitudes sobre el fenómeno artístico, con enfoque en la literatura, de la ciudad?

—Lo percibo con entusiasmo. Desde Miami podríamos decir que sus alcances son universales: tienes ventana hacia Latinoamérica y Europa y estás adentro de Estados Unidos. En Estados Unidos sus limitaciones radican en el idioma, el idioma de este país es el inglés, y por consiguiente el apoyo institucional (dinero, para ser precisos) es mínimo. Entonces, al no tener apoyo institucional, es difícil crecer sólidamente, aunque igual hay muchas entidades independientes tratando de sacar algo adelante (medios de resistencia, les llamo). Suburbano Ediciones, la que gestiono, es una de ellas, pero hay varias más. Y lo que necesita conocerse en otras latitudes es a los autores y a sus libros. Pero creo que cada vez va creciendo más la movida y hay que tenerle un poco de paciencia… después de todo, como te menciono, el idioma acá es el inglés.

 

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Xalbador García

Xalbador García (Cuernavaca, 1982) es Doctor en Literatura Hispanoamericana por El Colegio de San Luis. Autor de los libros Leopoldo María Panero o las máscaras del Tarot (Suburbano Ediciones, 2017), Paredón Nocturno (UAEM, 2004) y La isla de Ulises (Porrúa, 2014), y coautor del libro colectivo El complot anticanónico. Ensayos sobre Rafael Bernal (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2015). Ha publicado las ediciones críticas de El campeón, de Antonio M. Abad (Instituto Cervantes, 2013) y La bohemia de la muerte, de Julio Sesto (Colsan, 2015). Realizó estancias de investigación en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, y en el Instituto Cervantes de España en Manila. Se ha desempeñado como profesor invitado en las Universidades del Ateneo, en Filipinas, y en la Universidad de Miami, Estados Unidos. Poesía, narrativa y ensayos suyos han aparecido en revistas de México, Cuba, España, Estados Unidos, Ecuador y Filipinas.