Horizontum - Finanzas y Cultura
La puesta en duda del sistema bancario como eficaz intermediario financiero La puesta en duda del sistema bancario como eficaz intermediario financiero
El sistema bancario ha tenido un papel principal en el ámbito de las relaciones mercantiles que se han configurado a través de la historia.... La puesta en duda del sistema bancario como eficaz intermediario financiero

El sistema bancario ha tenido un papel principal en el ámbito de las relaciones mercantiles que se han configurado a través de la historia.

Si bien el comercio, entendido como aquella actividad económica que consiste en la transferencia e intercambio de bienes y servicios, siempre ha existido para dotar de valor al trabajo humano y poder intercambiar esos valores por otros, no siempre dicho intercambio ha estado regido por un intermediario que estableciera las condiciones de compra y venta de los productos, mucho menos que adquiriera una ganancia por dicha intervención.

El sistema bancario data de finales de la Edad Media y principios del Renacimiento, donde un banco solía ser un establecimiento monetario con una serie de servicios que facilitaban el comercio. Los pioneros en esta área fueron los cambistas, quienes se dedicaban a realizar cambios de moneda cobrando una comisión. Estos cambistas fueron creciendo hasta el punto que aparecieron las grandes familias europeas de banqueros como los Medici, los Fugger y los Welser.[1]

Con el paso del tiempo, estas familias formarían grandes compañías, muchas de las cuales se convertirían, junto con otras empresas especializadas en la compra, producción y venta de bienes y servicios, en el fundamento de la nueva sociedad capitalista del siglo XVIII. La característica principal de esta sociedad sería, a partir de entonces, el funcionamiento de un mercado libre del control del Estado, regido únicamente por la ley de la oferta y la demanda.

De esta manera, el mercantilismo dio paso al capitalismo, generando así una situación de libre competencia en un mercado autorregulado, lo cual supuso un gran cambio en el comercio mundial. Las economías locales se integraron a una economía global, donde los modos de producción y los movimientos de capital se configuraron a escala planetaria, cobrando mayor importancia el rol de las empresas multinacionales y la libre circulación de capitales, junto con la implantación definitiva de la sociedad de consumo.

Como podemos observar en este resumen, la banca ha tenido un papel principal en el ámbito de las relaciones mercantiles que se han configurado a través de la historia. Esta institución se ha transformado a través de los siglos, pasando de ser una entidad de resguardo y depósito de capital a ser una corporatocracia que posee el control total del mundo de las finanzas. Hoy en día, el sistema bancario es el intermediario de todas las transacciones monetarias en el mundo.

Si bien la existencia de los bancos supone, en primera instancia, una canalización del ahorro, la seguridad en el depósito de capital y la emisión de préstamos, mientras que, en segundo plano, tienen el control de la masa monetaria en circulación, es verdad que el sistema bancario no crea más valor del existente. En realidad, sólo se encargan de mover de un lugar a otro el capital financiero, generando los grandes intereses que constituyen su ganancia. Gracias a la alianza entre los gobiernos y la banca se ha creado un monopolio económico que controla la fuente y disposición del dinero.

En un análisis sobre el año 2000[2] se demostró que los bancos prestan nueve veces más dinero que la cantidad que guardan en sus cámaras, lo cual es posible gracias a la “reserva fraccionaria”. A la reserva federal de cualquier país se le permite determinar la cantidad de dinero que un banco debe tener en sus reservas, lo cual comúnmente es del 10 por ciento. Si depositas 10 000 dólares en el banco, éste separa el 10%, es decir, 1000 dólares, y luego opera en el mercado con el resto. El dinero se mueve a través de un sistema de préstamo y depósito sucesivo, cuyo motor y aliciente son los mismos usuarios. El sistema bancario crea dinero, simplemente, prestando dinero. En su libro de contabilidad, las cantidades no existen en físico, sino que se anotan como cifras y deudas que poco a poco son saldadas y repuestas por otros usuarios en el mundo.

El escritor británico David Icke comenta en el documental de Michael Moore Capitalism: A Love Story[3] acerca de los ciclos comerciales de la reserva federal e identifica con acierto tres fases en que operan los bancos del mundo:

Fase 1. Lanzamiento del sedal. El usuario coloca dinero en el banco y las unidades de intercambio se ponen en circulación. Se bajan los intereses y se conceden muchos préstamos. Como hay muchas unidades de intercambio en circulación, hay un montón de dinero que cambia de manos, esto genera una gran actividad económica que a su vez genera empleo. Como se gasta más y más dinero, aumenta la demanda, así que las compañías solicitan más créditos para aumentar su producción. Entonces la gente confiada compra casas, terrenos o propiedades.

Fase 2. . Alza del sedal. Suben los intereses y ahora hay menos personas que consiguen los créditos porque las condiciones de concesión se han endurecido. Al aumentar los tipos de interés, una gran parte del salario de las personas se destina a pagar esa subida de los intereses y no al consumo. De pronto, ya no hay tanto dinero en circulación y, por lo tanto, se compran menos cosas. Los beneficios de las compañías empiezan a disminuir y empiezan a reducir los puestos de trabajo. Unos comienzan a cerrar, la gente pierde sus trabajos y ya no pueden pagar las hipotecas de esas casas o propiedades que se habían comprado cuando todo parecía ir bien.

Fase 3. Recogida del sedal. Mientras las compañías y la gente se declaran en banca rota, los bancos se quedan con las fortunas, las propiedades, las tierras y los recursos que se habían puesto como aval.

La crítica de Icke devela los métodos mediante los cuáles opera el sistema financiero en el contexto del capitalismo, diciendo después que: “Llevamos siglos con este ciclo económico de tirar y recoger el sedal. Lo que se ha estado haciendo en realidad no es sino robar”. Es decir, el banco central baja los precios cuando la gente no compra para así poder activar el consumo. Sin embargo, cuando los bancos prestan demasiado dinero, entonces sucede una expansión económica con lo cual los precios tienden a subir. En cambio, si los bancos no prestan, los precios tienden a bajar. Este ciclo dura de entre cinco a ocho años, repitiéndose durante décadas.[4] Cuando las deudas crecen más que los ingresos, se crea un ciclo de deudas a largo plazo.

Por ello puede decirse que la economía actual no está basada en la productividad, sino en la deuda y que por esta razón se producen los ciclos de inflación y deflación (que consisten en el aumento sostenido de los precios y el nivel reducido de los precios, respectivamente). De esta forma, la deuda provoca la pobreza en la población en general y la riqueza en un grupo privilegiado que tiene acceso a todos los datos sobre la economía.

A nivel internacional, los bancos centrales utilizan el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para generar más dinero mientras explotan los recursos de aquellos países a los que les prestan dinero, y con este proceso acaban por llevarlos a la banca rota. Cabe notar que el banco central de los bancos centrales es el creado por los Rothschild: Bank for International Settlements (Banco de Pagos Internacionales), que controla por entero el proceso de la circulación monetaria sin rendir cuentas ante ningún gobierno.

“El que controla el dinero controla el mundo” dice Icke, ejemplo de ello, fue el mayor fraude bancario en 2008 perpetrado por Bernard L. Madoff, prestigioso bancario que fue acusado de robar a los inversores de su fondo cerca de 50 000 millones de dólares. Esto ocurrió en Estados Unidos, país líder en la banca mundial y que alberga a la élite bancaria adinerada que controla prácticamente a todas las corporaciones del país. Edward Griffin, productor de cine, político norteamericano y autor de The Creature from Jekyll Island (título que hace alusión al cine de terror comparado con los juegos sucios entre banqueros y políticos estadounidenses), comenta al respecto en dicho libro:

“Los bancos centrales son como cárteles bancarios, quienes se han asociado con los respectivos países donde operan y se les ha otorgado un poder monopolístico sobre la creación del suministro monetario del país. Eso fue lo que los políticos les ofrecieron como regalo, se podría decir. A cambio, ¿qué ofrecen los banqueros a los políticos? Les prometen crear dinero de la nada, ahora que tienen esa potestad para hacerlo cada que el gobierno lo necesite”.[5]

Es necesario empezar a poner en cuestión si el sistema bancario actual es el instrumento ideal y de confianza para regular la actividad mercantil internacional. El surgimiento del dinero electrónico es ya un paradigma que parece prometer una futura descentralización del poder financiero en manos de unos cuantos y, en cambio, otorgar a cada ente o individuo la capacidad de administrar su propio capital. Sin embargo, aún falta mucho camino por recorrer en el ámbito tecnológico y social que garantice una justicia económica.


[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_banca

[2] Steve Gagné & Kimberly Gamble. Thrieve: [https://www.youtube.com/watch?v=cP7-uRsdMR0]

[3] Michael Moore. Capitalism: A Love Story: [https://www.youtube.com/watch?v=XbkFNw4wJtk]

[4] Steve Gagné & Kimberly Gamble. Thrieve: [https://www.youtube.com/watch?v=cP7-uRsdMR0]

[5] Michael Moore. Capitalism: A Love Story: [https://www.youtube.com/watch?v=XbkFNw4wJtk]

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Alejandra Villaurrutia