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El impacto del avance tecnológico en nuestra sociedad dará paso a la creación y a la destrucción de empleos El impacto del avance tecnológico en nuestra sociedad dará paso a la creación y a la destrucción de empleos
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La empleabilidad es uno de los resultados fundamentales de la educación y la formación para la ejecución de determinadas labores... El impacto del avance tecnológico en nuestra sociedad dará paso a la creación y a la destrucción de empleos

La empleabilidad es uno de los resultados fundamentales de la educación y la formación para la ejecución de determinadas labores.

La empleabilidad depende del progreso económico y social

En todo el mundo, los jóvenes encaran la vida con sueños, ilusiones y aspiraciones. Sin embargo, en todas partes se enfrentan a desafíos en el mercado laboral. Para poder desarrollarse profesionalmente y alcanzar sus metas, es necesario proporcionar desde diversos puntos de partida vías de acceso a empleos de calidad.

La empleabilidad es uno de los resultados fundamentales de la educación y la formación para la ejecución de determinadas labores. Abarca las calificaciones, los conocimientos y las competencias que aumentan la capacidad de los trabajadores para conseguir y conservar un empleo, mejorar su trabajo y adaptarse al cambio. Las personas son más empleables cuando han adquirido una educación y una formación de base amplia, así como calificaciones básicas y transferibles de alto nivel, incluyendo el trabajo en equipo, la capacidad para resolver problemas, las tecnologías de la comunicación y la información, el conocimiento de idiomas, la comunicación y la capacidad para aprender a aprender. La empleabilidad de los trabajadores sólo es sostenible en un entorno económico que promueva el crecimiento del empleo y recompense las inversiones individuales y colectivas en la formación y desarrollo de recursos humanos.

No existen soluciones únicas para hacer frente al desafío del empleo de los jóvenes, sin embargo, es preciso adoptar un enfoque integrado y coherente que combine intervenciones tanto macro como microeconómicas y que esté orientado tanto a la oferta y la demanda de mano de obra como al volumen y la calidad del empleo. La empleabilidad de los jóvenes (15-29 años) debería tenerse en cuenta dentro de las políticas sociales, de empleo y económicas mediante una combinación de políticas equilibradas. Es necesario formular políticas comerciales, industriales, de formación y salariales nacionales que sean favorables y con una participación adecuada de los interlocutores sociales para hacer frente a dicho problema.

Las perspectivas de empleo para los jóvenes se encuentran inevitablemente relacionadas con la situación general del empleo, pues ellos pueden ser especialmente vulnerables a las fluctuaciones de la economía. En consecuencia, es necesario adoptar medidas destinadas a superar las desventajas promoviendo al mismo tiempo la igualdad, la inclusión social y una sociedad equitativa. Es fundamental adoptar políticas y programas encaminados a evitar que los ciclos desfavorables se perpetúen de una generación a otra con el fin de lograr la inclusión social y un trabajo decente para los jóvenes.

El progreso social debería ir estrechamente unido al crecimiento económico. Se debe apostar por un crecimiento económico elevado y duradero mediante la formulación de una política macroeconómica que propicie un mayor crecimiento del empleo y su sostenibilidad a través del aumento de las inversiones, la capacidad productiva y la demanda agregada, en condiciones de estabilidad económica y política.

A continuación, se enlistan los factores de carácter general que pueden tener efectos positivos o negativos en el empleo:[1]

  • El impacto de la globalización.
  • Las repercusiones de las reformas estructurales en los países en desarrollo.
  • El nivel y la fluctuación de la demanda agregada.
  • Las tendencias demográficas.
  • El nivel de actividad económica, las inversiones públicas y privadas y el crecimiento sostenible.
  • La densidad de empleo resultante del crecimiento en los países en desarrollo.
  • Un entorno normativo favorable tanto para las empresas como para la protección de los derechos de los trabajadores.
  • Las alternativas de fomento de la iniciativa empresarial y la creación de empresas, incluso mediante las cooperativas.
  • Los resultados de la educación y la formación.
  • La relación entre la educación y las necesidades del mercado de trabajo.
  • La experiencia laboral y los servicios del mercado de trabajo.

Es importante notar que los gobiernos, los empleadores y los trabajadores jóvenes no son grupos homogéneos, estos tienen necesidades, capacidades y expectativas diferentes. Con mucha frecuencia, las perspectivas del mercado de trabajo para los jóvenes varían en función del género, la edad, el grupo étnico, el nivel de educación, el contexto familiar, el estado de salud y la discapacidad.

Las diferencias existentes en el desafío del empleo de los jóvenes exigen respuestas adaptadas a cada circunstancia. De los más de mil millones de jóvenes que hay en el mundo, el 85 por ciento vive en países en desarrollo con una elevada incidencia de pobreza y escasas oportunidades de empleo. En las economías desarrolladas, el problema puede estar relacionado con la lentitud del crecimiento económico y del empleo, la transición al empleo, la discriminación, las desventajas sociales, las tendencias cíclicas y diversos factores estructurales.

En la actualidad, hay 64 millones de jóvenes desempleados en todo el mundo y 145 millones de trabajadores jóvenes que viven en la pobreza,[2] por esta razón favorecer un empleo digno debe ser una prioridad en la política internacional.

Desde el 2012 la Organización Internacional del Trabajo convocó, en su 101ª Conferencia Internacional,[3]a la acción de parte de los gobiernos y de los interlocutores sociales para tomar las siguientes medidas iniciales:

  • Favorecer el crecimiento con alto coeficiente de empleo y la creación de trabajo decente a través de políticas macroeconómicas, empleabilidad, políticas del mercado laboral y derechos de los jóvenes, así como garantizar las sostenibilidad financiera y presupuestaria.
  • Promover las políticas macroeconómias y los incentivos fiscales que apoyen el empleo, fortalecer la demanda agregada, mejorar el acceso a los financiamientos e incrementar las inversiones productivas, teniendo en cuenta las diversas situaciones económicas de los países.
  • Adoptar medidas específicas y fiscalmente sostenibles, como políticas anticíclicas e intervenciones que estimulen la demanda, programas de empleo público, sistemas de garantías para los jóvenes, programas de infraestructura con alto coeficiente de mano de obra, salarios y subsidios de formación y otras intervenciones a favor del empleo juvenil.

El papel de la tecnología en los nuevos puestos de trabajo

El último reporte de la OIT titulado Tendencias mundiales del empleo juvenil[4] hace hincapié en el papel de las nuevas tecnologías como promotoras de la transformación económica, social y laboral en los próximos años. En este libro se dice que “la nueva tecnología crea y destruye puestos de trabajo”, pero no se especifica en qué medida, puesto que hacen falta estudios acerca de este impacto.

Sin embargo, en los países desarrollados, los jóvenes pueden encontrarse trabajando junto a robots, mientras que en los países en desarrollo el impacto de las disrupciones tecnológicas será más lento y variará entre sectores. El empleo juvenil está creciendo en el sector de los servicios: la intermediación financiera está en auge en los países en desarrollo, mientras que el sector de la salud y el trabajo social está absorbiendo un gran número de trabajadores jóvenes tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. Estos cambios sectoriales en el mundo del trabajo a menudo empujan a los jóvenes a adquirir más y mejores habilidades.

La tecnología constituye una herramienta que satisface necesidades y transforma la manera en la que se realiza una acción. Las “tecnologías disruptivas” [5] que están alterando nuestra realidad de forma inimaginable son el hardware y software, gracias a los cuales se ha logrado dar vida a la Inteligencia Artificial (IA), la cual busca simular la inteligencia humana.

Inteligencia Artificial. Un aspecto central de la IA es el aprendizaje automático que se encarga de analizar grandes cantidades de datos e identifica patrones para que las máquinas realicen tareas sin estar programadas explícitamente para ello, por ejemplo, DeepMind de Google. Otros ejemplos de IA incluyen asistentes personales inteligentes como Siri de Apple, vehículos autónomos y función de piloto automático de Tesla y software de predicción de compra utilizado por comerciantes en línea como Amazon.

Robótica. Los robots son máquinas programadas para realizar tareas con un mínimo de intervención humana. Trabajan con altos grados de precisión y consistencia y pueden realizar tareas peligrosas. Los robots pueden sustituir u operar junto a los trabajadores. La generación más nueva es más ligera, ágil y adaptable, y está equipada con sensores de visión, fuerza y otros diversos elementos que les permiten realizar una gama más amplia de tareas como a los humanos. Los robots, tradicionalmente asociados a las actividades industriales, están cada vez más presentes en la agricultura y el sector de los servicios, por ejemplo, en la cirugía y la logística. También hay una gama de robots socialmente interactivos para hacer compañía a las personas.

Internet de las Cosas. Se trata de dispositivos conectados a Internet que pueden comunicarse con otros dispositivos y con humanos. Esta tecnología ha evolucionado rápidamente y ahora se encuentra en hogares, industrias y servicios privados. El desarrollo de biosensores constituye un gran avance para el control remoto y monitoreo en tiempo real de factores como la temperatura y la humedad del suelo para mejorar la productividad.

Impresión 3D. La impresión 3D crea objetos a partir de archivos digitales agregando capas sobre capas de material. La tecnología ha existido desde mediados de la década de 1980, pero a medida que los costos han bajado se ha vuelto más accesible y con una amplia gama de aplicaciones. Una gran ventaja que ofrece esta tecnología es la producción en masa de cualquier diseño. Su uso se ha extendido en el sector farmacéutico, textil y de la construcción.

Aun desconociendo el impacto neto del actual cambio tecnológico, está claro que la nueva ola de progreso tecnológico tendrá implicaciones de gran alcance para el empleo futuro, aunque estas no se distribuirán de manera uniforme debido a la distribución desigual de la riqueza en el planeta. Los efectos sobre las perspectivas de empleo variarán entre países, sectores y entre trabajadores jóvenes y mayores, según el nivel de desarrollo, la estructura económica y la preparación de la fuerza laboral para adaptarse a las nuevas tecnologías.

Los robots y otras tecnologías automatizadas para la manufactura y los servicios todavía están significativamente concentrados en los países desarrollados, mientras que los países en desarrollo y emergentes continúan dependiendo de mano de obra a menudo poco calificada y mal remunerada. De hecho, más de la mitad de la población mundial permanece desconectada, [6] principalmente en países en desarrollo y emergentes. En África, en particular, la difusión y el acceso a Internet son mucho más bajos que el promedio mundial.

Las nuevas tecnologías y la automatización de tareas más complejas y no rutinarias tendrán un impacto en el empleo en todos los niveles económicos. Los costos relativos de la mano de obra, las máquinas y las tecnologías que reemplazan a la mano de obra variarán entre los países según el nivel de desarrollo y la estructura económica, lo que determinará en qué punto, cómo y en qué medida los trabajadores pueden verse afectados.

Los impactos variarán según los niveles de habilidad. Es más fácil automatizar tareas manuales y cognitivas que consisten en pasos rutinarios y repetitivos y que son codificables y pueden traducirse en un algoritmo, como la contabilidad e incluso trabajos poco calificados en las industrias automotriz y textil donde hay un alto potencial. Sin embargo, las máquinas son aún menos capaces de realizar tareas cognitivas y sociales no rutinarias, no repetitivas y más complejas que requieren resolución de problemas, reconocimiento de patrones, comunicación, pensamiento crítico, creatividad e imaginación.

Los impactos variarán entre generaciones. En promedio, los trabajadores jóvenes están mejor educados y, habiendo crecido en un entorno rico en tecnología, están en mejores condiciones que los adultos para hacer frente a los rápidos cambios tecnológicos.

Nuevas formas de empleo juvenil

A lo largo de la historia, el cambio tecnológico ha impactado en la cantidad y calidad de los puestos de trabajo. Todavía es difícil decir si esta ronda actual de cambio tecnológico será diferente, pero está claro que las tecnologías remodelarán los puestos de trabajo y que el cambio se está produciendo rápidamente, lo que se suma a los desafíos existentes en el mercado laboral. Por lo tanto, sigue siendo incierto si habrá suficientes oportunidades de empleo decente para los 25.6 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años que ingresaron al mercado laboral entre 2017 y 2030. Las implicaciones del cambio tecnológico son ahora una preocupación política fundamental.

Sin duda, las habilidades requeridas de los futuros trabajadores cambiarán. Claramente, será necesario revisar los sistemas de educación y desarrollo de habilidades, así como los enfoques para el aprendizaje permanente.

Las generaciones anteriores de trabajadores jóvenes, particularmente en los países desarrollados, podrían haber anticipado un “trabajo de por vida” y los jóvenes todavía aspiran principalmente a trabajos estables y seguros. Sin embargo, el mercado laboral actual, que cambia rápidamente, está reordenando el panorama laboral, y la expectativa de un trabajo tradicional estable o permanente es cada vez menos realista tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo.

Las oportunidades laborales emergentes, especialmente las que facilitan las tecnologías digitales, están vinculadas a una amplia gama de formas de empleo nuevas y diversas que ofrecen una mayor flexibilidad, en particular para las mujeres jóvenes, pero también plantean mayores riesgos de estrés y proporcionan una menor seguridad laboral.

Para los nuevos integrantes del mercado laboral de hoy, la perspectiva de un empleo de por vida con el mismo empleador casi ha desaparecido y la consecución de un trabajo permanente es más difícil de alcanzar que nunca. Los jóvenes se involucran cada vez más en múltiples trabajos no estándar, a veces trabajando para muchos empleadores simultáneamente.

Una mirada más cercana al tipo de contratos de trabajo asalariado que firman los jóvenes revela importantes conocimientos sobre la participación de los jóvenes en relaciones laborales atípicas. Los tipos de contrato incluyen: permanente, temporal y sin contrato escrito.

-Empleo temporal. Con o sin contrato escrito, asalariado informal, empleo vulnerable. Los trabajadores están contratados por un período de tiempo específico. Esto incluye contratos a plazo fijo, por proyectos o basados en tareas, así como trabajo estacional u ocasional, incluidos los jornaleros. El trabajo ocasional es una característica destacada del empleo asalariado informal en los países en desarrollo de bajos ingresos, pero también ha surgido más recientemente en los países desarrollados, particularmente en los trabajos asociados con la “Economía de gig”, también llamada “economía a pedido” o “economía de plataforma”.

-Empleo a tiempo parcial. Las horas normales de trabajo son menores que las de los trabajadores a tiempo completo comparables. A efectos estadísticos, se suele considerar que el trabajo a tiempo parcial es trabajar menos de 30 a 35 horas por semana. En algunos casos, los arreglos de trabajo pueden implicar horas cortas o sin horas fijas predecibles, y el empleador no tiene la obligación de proporcionar un número determinado de horas de trabajo. Estos arreglos son conocidos como “trabajo de guardia”.

-Contratos de cero horas. Acuerdos contractuales que involucran a múltiples partes: los trabajadores no son empleados directamente por la empresa a la que prestan sus servicios, como cuando un trabajador es contratado y pagado por una agencia de trabajo temporal, aunque el trabajo se realiza para una empresa usuaria.

-Empleo disfrazado. Es un trabajo que da una apariencia diferente a la realidad subyacente, con la intención de anular o atenuar la protección que brinda la ley. Puede implicar enmascarar la identidad del empleador contratando trabajadores a través de un tercero o contratando a un trabajador en un contrato comercial o cooperativo en lugar de un contrato de trabajo y, al mismo tiempo, dirigir y monitorear la actividad laboral de una manera que sea incompatible con la condición de independencia del trabajador.

También existen varias formas atípicas de empleo que, cuando están debidamente reguladas, tienen el potencial de proporcionar trabajo decente. Un horario más flexible puede mejorar el equilibrio entre el trabajo y la vida personal y ofrecer una mayor independencia y autosuficiencia. Para algunos, especialmente los trabajadores más jóvenes de países de ingresos bajos y medianos, las oportunidades de obtener ingresos que ofrece el trabajo colectivo pueden resultar atractivas dada la escasez relativa de fuentes alternativas de empleo e ingresos estables. Por otro lado, la incertidumbre inherente con respecto a la próxima asignación de trabajo puede causar estrés y afectar la salud física y mental de los jóvenes. Los modelos más comunes de empleo atípico son los siguientes:

-Autoempleo dependiente. Los trabajadores realizan servicios para una empresa bajo un contrato comercial, pero dependen de uno o algunos clientes para sus ingresos, o reciben instrucciones directas con respecto a cómo se realiza el trabajo. Esta es un área que a veces carece de claridad jurídica. Por lo general, estos trabajadores no están cubiertos por las disposiciones de la legislación laboral o la seguridad social basada en el empleo, aunque algunos países han adoptado disposiciones específicas para extender algunas protecciones a los trabajadores autónomos dependientes.

-Autoempleo. Puede elegirse libremente y ser rentable. Esto puede ser en una empresa propia o familiar, y ahora se facilita cada vez más gracias a la tecnología. Es importante distinguir esto del trabajo por cuenta propia como un mecanismo de supervivencia utilizado por los jóvenes que no tienen una fuente alternativa de ingresos o empleo y que, por lo tanto, se han convertido en su propio “empleador” de último recurso.

Los países han promovido a menudo el espíritu empresarial como una forma de aumentar las perspectivas de ingresos y empleo a largo plazo de los jóvenes. Idealmente, tales programas deberían ser parte de un conjunto de herramientas más general de programas y políticas diseñadas para integrar a los jóvenes en empleos de calidad. Los programas de iniciativa empresarial pueden tener un mayor impacto cuando se combinan con otras medidas activas del mercado laboral, como los subsidios salariales y la formación dirigida a las empresas emergentes. De manera similar, la evidencia muestra mejores resultados en el mercado laboral de los jóvenes cuando la capacitación empresarial se combina con el acceso a servicios financieros y de asesoría.

-Empleo colectivo. Aquí el trabajo se publica en plataformas de Internet para la “multitud” y se entrega o gestiona a través de una plataforma digital. El trabajo colectivo se caracteriza por bajos ingresos por hora que varían significativamente según el país en el que dichos trabajadores están localizados.

El futuro para los trabajadores jóvenes

Es difícil pronosticar el futuro, pero el análisis de las tendencias sugiere que algunos sectores específicos están emergiendo como fuentes de empleo juvenil, y esto probablemente seguirá siendo así en el futuro cercano. Estos son sectores que están creciendo y absorbiendo rápidamente una gran proporción de mujeres y hombres jóvenes, a menudo más rápido que los trabajadores adultos. Estos sectores son los siguientes:

  • Almacenamiento e información.
  • Comunicaciones.
  • Intermediación financiera.
  • Bienes raíces y actividades comerciales.
  • Servicios.
  • Turismo.
  • Salud.
  • Comercio.
  • Construcción
  • Transporte.
  • Agricultura.

Sin embargo, a medio y largo plazo, el potencial de empleo y la naturaleza del empleo en estos sectores dependerán en gran medida de la velocidad del cambio tecnológico que se vea reflejado en las competencias demandadas por estos sectores. Los cambios que ya se han producido en la composición de las competencias específicas del sector proporcionan indicaciones útiles en cuanto a la dirección de los cambios en la cantidad y calidad del empleo.

Un panorama incierto, pero maleable, de la empleabilidad juvenil

El panorama laboral de los jóvenes que se incorporan al mundo del trabajo está experimentando una transformación radical. El trabajo familiar contributivo, en particular entre las mujeres jóvenes, está disminuyendo, mientras que el empleo asalariado se está generalizando en todo el mundo. Sin embargo, estos cambios no implican necesariamente una mejora de las condiciones laborales de los jóvenes; el empleo asalariado se establece principalmente en formas de trabajo temporal y otras formas inseguras. El paso hacia formas de trabajo asalariado más flexibles y menos seguras tiene implicaciones tanto positivas como negativas.

El cambio tecnológico ofrece potencial para una mayor flexibilidad y autonomía, pero también para la incertidumbre y la inseguridad, haciendo que los jóvenes se enfrenten a un futuro cada vez más confuso. Por ello es indispensable instaurar un equilibrio político a nivel macro y micro, invertir en la educación y capacitación profesional de la futura población trabajadora y, sobre todo, abogar por mejores condiciones en el ámbito de los derechos laborales. Se necesita una mayor capacidad local y un diálogo social activo para fomentar los debates sobre el camino adecuado a seguir en cada sector. En fin, se debe crear un entorno propicio para la existencia de una infraestructura material y social duradera.

La inversión en la juventud reporta beneficios a las personas, las comunidades y las sociedades. El trabajo decente para los jóvenes tiene efectos multiplicadores en toda la economía y la sociedad, pues potencia la inversión y la demanda de bienes de consumo y garantiza relaciones sociales más estables y estrechas entre las generaciones, incluido el intercambio de conocimientos. También nos ayuda a los jóvenes a pasar de la dependencia social a la autonomía personal, a dejar atrás la pobreza y nos permite contribuir activamente a la sociedad.


[1] Conferencia Internacional del Trabajo, 93.a reunión (Ginebra, junio de 2005)..

[2] Organización Mundial del Trabajo, Empleo Juvenil.

[4] Global Employment Trends for Youth 2017: Paths to a better working future. International Labour Organization, Geneva: ILO, 2017.

[5] International Labour Organization, Global employment trends for youth 2017, en <https://labordoc.ilo.org/discovery/delivery/41ILO_INST:41ILO_V2/1249589930002676>.

[6] Ibíd.

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Alejandra Villaurrutia